Cuando escuchamos la frase “Gato por Liebre” se entiende que es en alusión al intento de pasar un producto por otro.

Muchas veces pasa en restaurants que por vender un plato, lo ofrecen aunque no tengan disponibles todos los ingredientes para prepararlo, o también por ahorrar costos, se cambia un producto por otro más barato.
Esto depende mucho de la política del local (si es que la tiene), la capacitación del personal y la relación entre mozos/cocina, pues para llegar a esto, tienen que estar alineados.
Es cosa de buscar brevemente en sitios dedicados para encontrar denuncias de comensales engañados. Algunos productos como los pescados cuesta distinguirlos, pero incluso se encuentran casos de quienes les han intentado pasar cerdo por vacuno, vacuno por cordero, calamar por pulpo, tiburón por albacora, queso gauda por cheddar, limón sucedáneo por limón de pica y tantos otros. Yo mismo he acumulado algunos, por ejemplo…
En algún restaurant de caleta ofrecieron el plato estrella, un mariscal con “trozo de congrio” según carta. Recibido el plato, éste tenía trocitos de JIBIA pero del congrio ni rastros (Congrio $3.000/k vs Jibia $500/k). Al consultar al mozo, se hace el loco:
-”¿y eso no es congrio…?”.

En otro restaurant todo top, el mozo ofrece un plato cuyo atractivo principal era unas OSTRAS, pero al recibirlo, llega un pescado con ALMEJAS. Las almejas son mucho más baratas que las ostras ($500/k vs $100/unidad) por lo que o no tenían o quisieron ahorrar plata. Al indicarle al mozo el error, éste insiste en que ésas son ostras… y luego una frase para el bronce “si quiere lo devolvemos a la cocina para ver cuál fue el problema”. O sea, si alguien que se dedica a la restauración no puede distinguir dos productos tan obviamente diferentes, el problema está más que claro ¿no?

Hace poco en un conocido restaurant, pregunto cómo preparan el Bloody Mary, el mozo indica que lo hacen con jugo de tomate natural. Entusiasmado lo pido y al recibirlo, claramente es jugo de tomate de tarro (ya me lo esperaba con el precio del tomate). Si el mozo no sabía que era de tarro, para qué mandarse las partes ofreciendo otra cosa. Simplemente se la juegan a ver si el comensal alega o no.

Los clientes que siguen confiando y tienen el tiempo de esperar devuelven el plato o se retiran a buscar otro con mejor política de atención, pero no siempre es el caso.
Y que no se malinterprete, las preparaciones sin los ingrediente prometidos pueden ser abundantes o muy sabrosas, pero esto es independiente del hecho que quieran pasar gato x liebre. Si no tienen disponible un producto solicitado, es cosa de avisar al cliente a priori y ya; quizá genere alguna molestia, pero la falta de respeto por el engaño -más aún si hay insistencia- no se perdona.
GERMÁN
























mayonesa por pesto
Érase un día cualquiera, primera vez que visitaba un restaurant cuyo nombre comienza con v (de venganza)... un sándwich en la carta prometía pesto. Llegó con mayonesa. No fue la única gracia del día... no he vuelto a pisar el local.